Hablar de violencia machista no es una moda, es una realidad social. USO exige responsabilidad en la prevención y atención y condena los recortes presupuestarios y las débiles políticas públicas

La violencia machista no cesa. En la última semana, cuatro mujeres y dos menores han sido asesinados por violencia de género y violencia vicaria. Esta escalada de violencia nos demuestra la gran vulnerabilidad a la que están expuestas las mujeres, niños, niñas y adolescentes. Sin terminar febrero, el saldo negro de la violencia de género marca 12 vidas arrebatadas. No son datos estadísticos sino vidas que pudieron salvarse y por las que no hemos hecho lo suficiente.

La violencia de género y la violencia vicaria son manifestaciones de la violencia estructural contra las mujeres. La cuestión es clara: no se trata de hombres con alguna patología sino que provienen de una idea equivocada de posesión, control y dominio.

La violencia de género no aparece espontáneamente, se va fraguando durante toda nuestra vida. Hemos sido socializadas y socializados en un esquema de desigualdades en el que los roles y estereotipos de género nos han moldeado. De esta manera, las asimetrías se han ido consolidando y, en un esquema patriarcal tradicional, el control y la violencia se concibe como un recurso masculino. Esta inercia cultural y social, nos ha llevado al punto crítico en el que nos encontramos hoy.

10 asesinatos machistas en 2026

La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género ha confirmado 10 asesinatos de mujeres en lo que llevamos de año. Estos asesinatos han dejado, al menos, a 10 niños, niñas y adolescentes en situación de orfandad.

Además, en la última semana hemos conocido dos casos de violencia vicaria: una niña de 12 años fue asesinada por la expareja de su madre el 17 de febrero en Castelló, caso en el que existían denuncias previas contra el agresor. El segundo caso, se trata del asesinato de un niño de 10 años en Santa Cruz de Tenerife.

Los datos a día de hoy sobre violencia machista son los peores en 5 años. Desde 2003, año en el que comenzaron a recabarse datos de asesinatos por violencia de género, 1.353 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas y, desde 2013, 67 niños, niñas y adolescentes han sido asesinados por violencia vicaria. Además, al menos 514 han quedado en situación de orfandad.

Estos datos estremecedores, no deben tratarse únicamente como estadística, sino que debemos dimensionar la magnitud de los mismos. Cada número en esa estadística es una vida arrebata, o bien, una vida transformada violentamente por la violencia de género.

Mencionar las vidas es un ejercicio de memoria, justicia y dignidad, que debe servir para concienciarnos y para establecer medidas contundentes para que no se repitan casos como estos. Negar o minimizar la violencia contra las mujeres no solo es reprochable sino que además es una actitud cómplice y una evasión de responsabilidad. Porque todos estos asesinatos sucedieron por la falta de medidas efectivas contra la violencia contra las mujeres.

Debemos dejar de normalizar la violencia machista

Socialmente tenemos mucho trabajo que hacer, debemos reeducarnos y dejar de normalizar la violencia de género. En ese sentido, la prevención y la sensibilización en materia de desigualdad y violencia contra las mujeres es esencial así como exigir que haya más y mejores recursos para atender integralmente este problema estructural. Mientras sigamos pensando que la violencia contra las mujeres es un fenómeno que solo nos toca si, desafortunadamente, tenemos un caso cerca o somos víctimas de ella, estamos haciendo las cosas mal. La violencia contra las mujeres es responsabilidad de todas y todos.

Por eso, desde USO exigimos responsabilidad en la prevención y atención de la violencia de género y condenamos los recortes presupuestarios que se han presentado en múltiples administraciones y las endebles políticas para garantizar los derechos de las mujeres. Hablar de violencia machista no es una moda, es una realidad social de gran envergadura que, como tal, debe abordarse. No existen respuestas simples para este fenómeno estructural. Reclamamos políticas integrales y sólidas contra la violencia de género y que, además, se garantice una vida digna a las personas huérfanas por esta causa ya que es urgente proteger el interés superior de la infancia.

Finalmente, queremos recordar que los casos de violencia de género se disparan en temporadas vacacionales. La Semana Santa está a la vuelta de la esquina y, por ello, debemos permanecer en estado de alerta contra la violencia de género. No olvides que dispones del teléfono 016 para la atención de todas las formas de violencia contra las mujeres y el 112 ante cualquier situación de emergencia.

Ni una más, ni una menos.